Querido Gianfra:
Estás próximo a confirmarte. Es un gran
paso que demuestra no sólo tu madurez, sino también tu perseverancia y
compromiso con los ideales católicos. Es un buen momento para sentirte
orgulloso de ti mismo y darle gracias a Dios por todo lo bueno que te ha dado
en la vida: una hermosa familia, unida, alegre, unos padres excelentes que te
aman y te apoyan y que siempre se preocupan por tu bienestar, un hermano que te
admira y te adora, grandes amigos que comparten contigo aventuras increíbles y
que te acompañarán por muchos años, grandes abuelos, una que te mira como un
hijo (y mientras más padres tenga uno, mejor) y otro que te bendice desde el
cielo. Pero sobretodo, agradécele al Señor por tener los mejores tíos del mundo
(modestia aparte).
Verte en estos momentos me recuerda
también la vez que yo recibí mi confirmación. Y créeme, yo si que la viví
intensamente. Por aquellos años, cuando tu aún no habías nacido y yo tenía casi
tu edad, yo pensaba muchísimo en Dios, en mi fe. Me cuestionaba mi fe,
cuestionaba la existencia de Dios. Aprendí el significado de la palabra
"agnóstico", y la repetía algunas veces para tratar de quedar como
"bacán". Pero fue precisamente, gracias a que comencé a vivir mi
catequesis que logré como por arte de magia darle más de una respuesta a mis
dudas. Hoy en día, ya no tengo más dudas. Estoy seguro de lo bueno que ha sido
Jesús con nosotros, de los milagros que ha obrado en mi y en nuestra familia, y
no tengo más testimonio que dar fe que el "flaco" existe, que está
con nosotros. Hoy ya no tengo aquella palabra que muestra duda e inmadurez en
mi boca. Hoy me siento orgulloso de decir que soy católico y que trato de ser
mejor persona día a día, gracias a Él.
Pero, yo supongo que te preguntarás sobre
qué es lo que habré vivido yo para poder haber dejado de cuestionarme tanto.
Pensarás que cada persona tiene su propia experiencia con Cristo, y que
dependiendo de ello creerá o no creerá. Y es verdad, cada quién debe encontrar
su camino hacia Jesús. Él está siempre ahí, está siempre contigo, y mientras
más lejos de Él estés en algún momento de tu vida, mayor será la bienvenida que
te de cuanto lo necesites. Confía en Él, cree en Él y ora con mucha fe, y verás
cómo tu vida cambiará.
Y precisamente de eso se trata tu
confirmación. Es el momento en que debes terminar de responder todas tus dudas
y acercarte más a Dios. Es un nuevo bautismo, pero esta vez, te bautizas por tu
propia convicción. Vive esta etapa con mucha alegría y confía siempre en aquel
que murió en la cruz por nosotros, sólo por amor. Porque de eso se trata la
filosofía cristiana, de amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo
como a ti mismo.
Espero que estas pocas líneas sean de tu
ayuda. Como tu padrino, quiero agradecerte por haberme confiado tan increíble
misión y quiero que sepas que siempre estaré ahí para cuándo necesites de un
amigo, de un consejero y de una opinión sincera. Obviamente, también estaré ahí
inclusive cuándo no me necesites, pero ello es "parte de".
Y bueno, mañana será un gran día, gracias a
Dios.
Tu padrino que te quiere mucho

